En el increíble mundo de las redes sociales, muchos viven sus vidas observados por un público virtual. Para aquellos de generaciones anteriores, la idea de compartir detalles de tu vida con un montón de desconocidos puede parecerles extraño. Pero para los jóvenes actuales, obtener “likes” en fotos, publicaciones o comentarios en el mundo virtual puede dar una poderosa sensación de realización y aceptación de la comunidad.

Pero, ¿puede esta constante búsqueda de aceptación provocar pensamientos negativos respecto de la imagen corporal? ¿Puede la interminable comparación con las fotos de otras personas en Internet hacer que alguien se sienta insatisfecho con su propia apariencia? 

Un estudio realizado por la Universidad Estatal de Florida y publicado por la Revista Internacional de Trastornos de la Alimentación  descubrió que un grupo de mujeres a las que se les pidió navegar en Facebook durante 20 minutos experimentó una mayor insatisfacción corporal que aquellas que pasaron 20 minutos investigando sobre felinos de selvas tropicales.

Para las jóvenes con tendencias al perfeccionismo, la ansiedad o trastornos de la alimentación, las imágenes (a menudo mejoradas digitalmente) de mujeres delgadas en Internet pueden hacer que relacionen la delgadez con la felicidad. El reconocimiento de sus propias fotos por otros usuarios en las redes sociales (“¡Estás genial!”, “¿Has perdido peso?”) puede satisfacer falsamente su necesidad de aceptación, distorsionando aún más la imagen que tienen de sus cuerpos.