La principal diferencia entre hambre fisica y hambre emocional la motivación detrás de cada una. El hambre física está motivado por la necesidad de nuestro cuerpo de comer y el hambre emocional, como su nombre indíca, está motivado por una emoción. El problema viene cuando no sabemos distinguirlas y como consecuencia acabamos comiendo cuando sentimos tristeza, aburrimiento o estamos ansiosos. Esto ocurre cuando estámos desconectados de nuestro cuerpo, por eso es importante poco a poco volver a escuchar lo que nuestro cuerpo nos pide. Aquí te dejo 3 sencillas practicas que puedes incorporar en tu día a día para mejorar esa escucha.

  • Haz pequeñas pausas durante el día. Haz 3 respiraciones profundas y lleva una atención curiosa a tu estómago para explorar tu nivel de hambre en una escala del 1 al 8, donde 1 es nada de hambre y 8 es muchísima hambre.
  • Asegúrate de que tu hambre física no alcanza un nivel de incomodidad, por ejemplo, comiendo frutos secos o una pieza de fruta antes de salir del trabajo, aunque vayas a comer al cabo de poco rato.
  • Explora con curiosidad si estás nutriendo adecuadamente su cuerpo. A menudo podemos pensar que comemos mucha cantidad de alimentos, pero si estamos influenciados por la cultura de la dieta, probablemente prepararemos platos bajos en carbohidratos o grasas, y esos alimentos también son necesarios para nuestro cuerpo. No importa cuán lleno esté tu estómago, si no le das a tus células lo que necesitan, seguirás sintiendo hambre. Come de todo (frutas, verduras, cereales, proteínas, grasas,…) y de forma variada para asegurar todo tipo de nutrientes a tu cuerpo.

Probablemente, para poder hacer todo esto, tendrás que empezar a cambiar la relación que tienes con tu cuerpo. Si solamente tratas de controlarlo y cambiarlo nunca podrás empezar a escucharlo.

Si estas pensando en empezar a escuchar tu cuerpo y las señales que te da pero no sabes por donde empezar el libro "Comer antentos" es una estupenda guia que te ayudará a empezar.

¡Hasta Pronto!